Seleccionar página

Los antecesores de Aristóteles

Sócrates es una figura muy referenciada para hablar del Coaching. A él se le atribuye el Arte de la Mayéutica para que cada uno encuentre su verdad, y esta le sirva para hacer de su vida algo importante. Además es el cliente quien aprende y no es el coach quien le enseña.

La fuerza del Coaching estriba precisamente en que una persona aprenda de lo
que tiene en su interior, porque el coach reconoce que quien mejor puede saber de
uno mismo y lo que quiere es el propio cliente. El primer paso es reconocer que no
lo sabemos todo:
«La verdadera sabiduría está en reconocer la propia ignorancia». Sócrates

Mediante preguntas relevantes, el maestro daba soporte al discípulo para que él
mismo sacara fuera lo que ya tenía dentro, y con ello podía aprender lo que
necesitaba para motivarse y pasar a la acción.

La influencia de Platón es evidente a través de sus diálogos, cuya estructura con
forma la forma antigua de las sesiones de Coaching, cuyos pilares eran, como son
también ahora, la escucha activa y las preguntas poderosas.

Las preguntas poderosas son el eje para el autoconocimiento del cliente, quien des
cubre de sí mismo aquello que le permite darse cuenta de lo que quiere. Por lo
tanto, no se trata de guiar al cliente hacia ningún lado sino que sea él quien se conozca mejor y decida hacia dónde quiere ir en su vida.

Al final, el coach no es ni más ni menos que el acompañante en el proceso de cambio del cliente, el espejo donde se refleja y obtiene respuestas, el que lo
«despierta» y así abre los ojos a una nueva perspectiva u opción de vida, etc.