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La oportunidad que nos ofrece el coach de ver diferentes perspectivas crea con
frecuencia el entusiasmo necesario para darse cuenta de que realmente las cosas
pueden ser diferentes. Con ello es posible automotivarse y luchar por lo que uno
descubre que desea fervientemente.

La motivación es muy importante en un proceso de Coaching. Diría que es imprescindible para que se obtenga el éxito. Nadie puede motivar a otra persona si
esta no quiere, pero sí que podemos influir y ayudar a otra persona a que logre automotivarse si está predispuesta favorablemente a ello, y eso es lo que debemos
hacer como coaches con nuestros clientes.

El error, por decirlo de alguna manera, y bajo mi punto de vista, es que los coaches
nos queramos autolimitar demasiado en lo que podemos ofrecer. De esta misma
forma lo expresé en una discusión en un grupo de Facebook sobre Coaching. Aun
que nuestra tarea de coaches no es esencialmente la ayuda, o aconsejar, o motivar
en el sentido de dar solo ánimos, también es cierto que nuestros clientes se pueden beneficiar de la ayuda que les proporcionamos a veces en algunos aspectos, o a pesar de la no direccionalidad, en algún momento puede ser apropiada una sugerencia.

Asimismo, aunque nuestra tarea no es motivar, sí que queremos que las personas encuentren motivación y por ello las acompañamos para que lo logren por
ellas mismas, pero sí es verdad que nos ocupamos de la motivación de los coachees, porque es fundamental para que se muevan y alcancen sus metas. ¿Cómo si no podrían movilizar la energía para trabajar por sus sueños?

Las personas que dicen que están demasiado ocupadas para trabajar por lo que
quieren, nunca obtendrán lo que desean. Esas personas no son clientes potenciales de un coach, porque tienen otras prioridades en su vida, como puede ser la  comodidad y la huida del sufrimiento. Desde luego, que su inmovilismo no les servirá al final para evitar la incomodidad y el sufrimiento en sus vidas, pero esa ya
será otra historia cuando les llegue. Hay personas que mientras no es urgente, no
se mueven, y claro, en ocasiones ya es demasiado tarde. En general, son personas
poco ambiciosas, con escasa capacidad de superación, falta de coraje, acomodaticias, y sin duda, sin automotivación para cambiar. Con este tipo de personas, no
hay nada que hacer como coaches. Nunca podremos conseguir que estén motivadas por mejorar sus vidas si ellas no quieren.

La motivación es la clave para que las personas hagan algo para mejorar su  situación. Únicamente nos movemos cuando estamos motivados, ya sea para evitar un dolor o para obtener un placer. Por lo tanto, la motivación del coachee debe
estar siempre presente para que se obtengan resultados. Y no siempre podemos
controlar que esté ahí, porque como venimos diciendo, en última instancia va a
depender de la voluntad del coachee de estar o no automotivado por alcanzar sus
metas. Aunque en cualquier caso, no hay que olvidar la importancia de una actitud
motivada .