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El Coaching está de moda, pero es más que una moda. Tiene por delante un gran  reto por lo que se refiere a mostrar los beneficios y utilidad que reporta a las  personas en su desarrollo personal; así como en reducir el intrusismo, a base de informar y hacer pedagogía del Coaching a la sociedad.

Actualmente vivimos inmersos en una fuerte crisis de desconfianza en la cual es difícil distinguir lo que es auténtico de lo que no, y en el caso del Coaching es en mayor medida; ya que, por lo menos en España (no así en Estados Unidos, Reino Unido, etc, donde lleva varias décadas implantado) es una profesión que hasta hace poco no era muy conocida, y en todo caso se situaba en el ámbito de la empresa y los Recursos Humanos.

En el Coaching, hoy en día es complicado distinguir quién practica de verdad Coaching y quién le llama Coaching a lo que es otra cosa. La causa principal es el intrusismo enorme que ha surgido alrededor de esta profesión. Algunos afirman que adolece de regulación, y esa podría ser otra causa del intrusismo en la profesión. Al menos se debería requerir una formación específica mínima en el Proceso de Coaching para que un profesional pudiera ofrecer sus servicios bajo la denominación de «coach». Por lo tanto, es normal que algunas personas hayan pasado por experiencias no satisfactorias si han contratado un denominado servicio de coaching que en realidad solo tenía el nombre. Es cierto que la moda del Coaching está siendo aprovechada por muchas personas que se autodenominan coaches y agencias que ofrecen servicios de coaching, que si investigas bien, resulta que no lo son. Ahora bien, el Coaching es más que una moda.

Lo fundamental es elegir bien a tu coach, que debe tener una formación específica en Coaching en una escuela reconocida. Pero además es importante también encontrar referencias de ese coach que avale su profesionalidad. El Coaching es una profesión tan respetable como cualquier otra, y ya sabemos que en todas las profesiones hay personas que no tienen ética profesional y otras que son simplemente un fraude. Por otra parte, los servicios de coaching son de pago, ya que se realiza un trabajo, a pesar de que algunos aún no lo consideran como tal y creen que es ayudar, colaborar, ser un amigo o confidente, o como mucho verlo como una especie de psicólogo con el que charlar. Sin embargo, hay que insistir en decir que es una profesión y que se ofrece un servicio. La persona que se dedica al Coaching invirtio dinero en su formación y preparación, así como su tiempo en hacer eso y no otro trabajo. Tanto la peluquera, el abogado, el mecánico, la telefonista, la ejecutiva, etc., merecen una recompensa por su labor como la pueda merecer un coach, psicólogo, médico, dentista, administrativa, etc.

En realidad, la cuestión no es si un coach debe cobrar o no, por supuesto que sí, o en caso contrario estaría restando valor a la profesión, como no se discute en otras profesiones consolidadas, sino más bien de percibir la utilidad y los beneficios del Coaching. Para ello necesitamos aprender primero a diferenciar lo falso y fraudulento de lo que es auténtico y aporta valor. Sin duda, el Coaching y los coaches tenemos un gran reto por delante en cuanto a ser didácticos y mostrar los beneficios del Coaching a la sociedad, para que se distinga de lo que no es Coaching.

Pienso que este blog es también una contribución en ese sentido. Además, la divulgación debe servir para que el cliente que contrata estos servicios, conozca bien su utilidad, basada primordialmente en el desarrollo personal, sacar el potencial de las personas y favorecer su talento para crear la vida que desean, siempre desde la máxima que es el cliente quien aprende de sí mismo/a.