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La clave es que confíes en ti y en tu habilidad para cambiar las cosas y crear el futuro que deseas. Claro está que unas sugerencias para comenzar el camino siempre van bien, por lo cual aquí van unas
cuantas que pueden ayudarte para adentrarte con buen pie en el apasionante mundo del Coaching:

  1. Crea tu marca personal
    La marca personal es la imagen que tienen los demás de nosotros. Actualmente, la marca personal aporta un enorme valor profesional y es lo que más te puede ayudar a conseguir clientes. La marca personal es la huella que dejas a tu paso por la cual los demás reconocen tus valores, capacidades y experiencias. A pesar de que pienses que eres un excelente profesional con enormes competencias, si otras personas no se dan cuenta o no te conocen, no es factible que te contraten. La clave es destacar para conseguir más oportunidades laborales. Cuando los demás saben que estás ahí, qué es lo que haces, cómo lo haces, qué resultados vas consiguiendo o has conseguido ya, o qué es lo que buscas y realmente quieres, entonces te considerarán.
  2. Diseña un blog o web
    Escribir en un blog o en un foro de marketing es una de las estrategias que más ayudan a darse a conocer. De esta forma los demás conocen cómo te expresas, qué puntos de vista tienes, cuáles son tus formas de enfocar los temas, etc. Es interesante escribir posts de vez en cuando, aunque no seas escritor, y se te dé mejor o peor escribir. Puedes ir perfeccionándote poco a poco. No es necesario que tengas que escribir en tu propio blog pero sí es recomendable que lo hagas. Si decididamente, escribir no es lo tuyo, y de entrada sabes que lo más probable es que no escribas con regularidad, entonces puedes optar por una web en lugar de un blog. Mediante la web te puedes dar a conocer y una vez creada ya no da tanto trabajo como un blog. E igualmente puedes escribir cuando te apetezca para otros blogs como autor invitado.
  3. Asiste a eventos, networking, conferencias, etc.
    Los contactos que se pueden hacer en eventos y conferencias pueden convertirse en colegas, con los cuales colaborar y obtener sinergias. También es posible encontrar potenciales clientes en estos lugares. Por lo tanto, selecciona aquellos eventos que detectes te pueden ser de mayor utilidad para tus propósitos. No te quedará más remedio que elegir porque no podrás a ir a todos y demasiados te pueden distraer de otras tareas que necesitas hacer.
  4. Formación continua
    Es importante que sigas aprendiendo continuamente técnicas o herramientas que puedan ayudarte a acompañar a tus clientes y ofrecerles mayor valor añadido. El aprendizaje continuo y el crecimiento personal propio es también valor para transferir a tus clientes, favoreciendo que tengas éxito en tu proyecto.
  5. Interacción en redes sociales
    Las redes sociales son un espacio muy interesante y útil para darse a conocer y ofrecer tus productos y servicios. Quizá puede costar más ganarse la confianza de tus clientes debido al entorno virtual que no ofrece ese nivel íntimo de la interacción física. Sin embargo, puedes llegar a muchas más personas, y aunque se tarde por ello más tiempo que a nivel presencial, los resultados acaban siendo muy
    positivos conforme tu marca personal en las redes sociales se va haciendo más potente, creíble y confiable.
  6. Pasión, paciencia y perseverancia
    La moda del Coaching ha dado a conocer esta disciplina pero no está exenta lamentablemente de confusión. Siendo una profesión que se considera en crecimiento, hay voces que dan a entender, quizá de forma interesada o quizá no, que es una oportunidad única de dedicarte a un trabajo «chollo». Sin embargo, la profesión de coach no es para nada un «chollo», sino que aporta realización profesional
    a quien comparte la filosofía del Coaching y desea ayudar a otros a alcanzar sus metas. El trato con personas es muy complejo y es casi inevitable que surjan temas de índole personal y emocional en las sesiones. En consecuencia, hay que tener tacto y fortaleza interior para saber llevar momentos tensos y delicados. Cierto es que el Coaching no es Psicología, pero el trato humano es el mismo y al fin y al cabo se está tratando con la vida de personas. Además, ya hemos señalado que el Coaching comparte muchos postulados de la Psicología Humanista, y que el Coaching es más que una metodología. En el mundo del Coaching hay tres ingredientes que necesitas: pasión por tu profesión, paciencia para cosechar resultados y perseverancia para luchar por tus objetivos. Por lo tanto, la idea de que ser coach solo implica escuchar un rato al cliente y luego tienes todo el día tiempo libre no es en general cierta. Un coach necesita de trabajo de promoción, de escribir en blogs, de relacionarse en eventos, interaccionar en las redes sociales, contestar llamadas y emails de clientes y posibles clientes, etc. En realidad, se requiere mucho trabajo. Por consiguiente, hay que estar motivado y tener pasión por lo que se hace. De otra forma, no sería más que un trabajo más, y difícilmente se podrían lograr buenos resultados. Por lo tanto, ser coach implica un trabajo, pero no solo eso, sino que además, ser coach implica ser coherente con tus valores y dar ejemplo de lo que propugnas. Ser coach no es solo un ratito, sino que de alguna forma lo eres prácticamente todo el tiempo o no lo eres.
  7. Especialízate Ser coach es algo muy genérico, y la clave está en especializarte y crear tu marca personal. Como hemos visto a lo largo de este texto, hay diferentes tipos de coaching, así que escoge el más acorde contigo. Al especializarte puedes dirigirte a un nicho de mercado si lo sabes detectar o esperar a encontrarlo, pero con la mente enfocada en que algún día tendrás que definirlo: un perfil de tu cliente tipo, o sea quien compra tus servicios, con unas necesidades concretas por satisfacer y que tú le puedas ayudar en ello.

Tu pasión puede vencer todos los obstáculos, así que cree en ti y en tu potencial y lograrás lo que te propongas, en este caso, ser un coach profesional de primera. Gracias por confiar en esta lectura para conocer mejor el mundo del Coaching, y sobre todo, no dejes de aprender, ni caer en la autocomplacencia de creer que ya lo sabes todo. Es mejor para tu crecimiento personal seguir la humilde declaración de Sócrates: «Solo sé que no sé nada».