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La asertividad es la habilidad social que nos permite expresar nuestros sentimientos y opiniones, a la vez que defender nuestros derechos, siempre respetando los ajenos.

Las personas tenemos diferentes intereses y distintas formas de ver el mundo, por lo cual el conflicto está servido. Una forma de comunicación que favorece el entendimiento y minimiza los conflictos, es a través de la asertividad. Con esta habilidad se pueden proponer las propias opciones y mostrar nuestros puntos de vista de manera no agresiva.

La comunicación asertiva en el coaching es lo que va a marcar la diferencia, entre otras cosas, entre una sesión de coaching y una conversación de cafetería. En Coaching no cabe la discusión ni el conflicto, pero sí se puede discrepar. No es necesario estar de acuerdo en todo con el cliente.

Mediante la comunicación asertiva, podemos definir el camino hacia nuestro cambio. El coach nos acompañará a través de preguntas de diferente tipo con lo que nos llevará a encontrarnos con nuestra esencia, descubrir nuestros pensamientos más profundos, y hacer posible con esta comprensión un mayor equilibro vital.

El Coaching nos lleva a explorar mucho sobre nosotros, y no vamos a olvidar que la solución a cada problema nuestro la tenemos, en realidad, cada uno de nosotros. Por consiguiente, si no somos totalmente sinceros con nosotros mismos, no podremos encontrar la forma de resolver el asunto. Así, nuestra tarea consiste en oír que nos dice nuestro corazón, qué sentimos y qué deseamos interiormente. Y la labor del coach es que las conversaciones sean asertivas y se expresen las cosas tal y como se piensan y se sienten. El coach puede ser el primero en compartir sus pensamientos y sensaciones que le lleguen y puedan ser constructivos. Esta comunicación honesta genera confianza en la relación de coaching, por lo cual facilita que el coachee se desatasque y tenga más facilidad de expresar lo que siente. Con todo ello, es más factible un proceso de coaching exitoso.