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El Coaching bebe de la Psicología Humanista y aunque se considera una  metodología única, tiene muchos puntos en común con esta psicología. A mediados de los años ochenta, cuando la Psicología Humanista entra en declive, empieza a gestarse el Coaching tal como lo conocemos en la actualidad. Sin embargo,
muchos años atrás filósofos tan destacados como Aristóteles, Sócrates y Platón se
consideran precursores del Coaching que conocemos hoy día.

El Coaching y la Psicología Humanista

El Coaching hace suyos conceptos de la Psicología Humanista tales como: conciencia, libertad, voluntad, autorrealización, y liberación del potencial. Se coincide en reconocer que cada persona es diferente y se centra en el cliente. La función de la Psicología y el Coaching es ayudar a hacer consciente lo que el cliente sabe, y facilitar de esa forma que sea libre de elegir.

La influencia de la jerarquía de las necesidades de Abraham Maslow tiene un
impacto sobre la Psicología Humanista, así como Carl Rogers con su concepto del
hombre como arquitecto de su propio destino. También se considera que Eric
Berne, su Análisis Transaccional y su idea del guión de vida entrarían dentro de la
Psicología Humanista.

La Autoestima y el darse valor a uno mismo por ser persona es un concepto clave de la Psicología Humanista. De hecho, se concibe a la persona como el eje central de la terapia psicológica, y tratar el autoconcepto por medio del autoconocimiento confrontado con los ideales conforma un método para traer consciencia y ayudar al individuo a conocerse mejor y adquirir una mejor autoimagen de sí mismo.