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La Gestalt es una corriente de la psicología moderna perteneciente a la rama de las llamadas terapias humanistas, creada a principios del siglo XX por Fritz Perls y su esposa Laura Posner. Al igual que en otras terapias humanistas, la Terapia Gestalt consiste en un enfoque holístico de la experiencia humana. La Gestalt asume la tendencia innata a la salud, la integridad y la plena realización de las potencialidades latentes, promueve la propia responsabilidad de la persona en los procesos en curso y la toma de conciencia sobre las propias necesidades y su satisfacción.

Hay que señalar que Gestalt no es Coaching. La Gestalt es una terapia de la que se puede hacer uso como recurso en los procesos de coaching, pero no como metodología a través de la cual estructurar las sesiones de coaching. De hecho, esta terapia consiste en movilizar el pasado vivido por cada uno y establece un contacto con el presente y un intercambio favorable con el entorno. Es en este punto donde marca distancias con el Coaching en sentido riguroso, ya que el Coaching nunca mira hacia el pasado. No obstante, ya decimos que como herramienta puntual puede servir también al coach, siempre y cuando uno se dé cuenta que está en el campo de la terapia en lugar del terreno del Coaching.

La Gestalt cambia el por qué por el cómo, otorgando perspectiva y orientación a lo que ocurrió en el pasado. Utiliza técnicas vivenciales, el experimento y el laboratorio. Antepone la espontaneidad al control; la vivencia, a la evitación de lo molesto y doloroso; el sentir, a la racionalización; la comprensión global de los procesos, a la dicotomía de los aparentes opuestos.

Hay 4 premisas que fundamentan la Gestalt y que también son compatibles con el Coaching:

  1. El darse cuenta: Solo cuando el individuo se da cuenta de lo que hace y de cómo lo hace puede cambiar su conducta.
  2. La homeostasis: Proceso mediante el cual el organismo interactúa con el ambiente para mantener el equilibrio.
  3. El contacto: Es imprescindible para el crecimiento y el desarrollo del ser humano.
  4. La creatividad: Es necesaria tanto para la práctica y aplicación de la terapia, como para el paciente que amplía sus capacidades creativas a través del proceso.

Precisamente la Gestalt emplea como herramientas terapéuticas el dibujo, los cuentos, la música, el movimiento corporal, la meditación, o el teatro, todos ellos como medios facilitadores para que la persona consiga su toma de consciencia. La terapia gestáltica puede ser complementaria al Coaching, ya que parte de la idea básica de no enfocarse en investigar el origen del sufrimiento ni recomendar conductas para sortear ese sufrimiento. La tarea está más encaminada a establecer qué le está pasando a la persona y para qué está en esa situación.