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Napoleon Hill señala en su genial obra Piense y Hágase Rico, que existen muchas personas que no se creen dueñas de sus vidas. La razón es que sencillamente se encuentran obstáculos por el camino y dudan. Sin embargo, los obstáculos forman parte de la vida y no queda más remedio que aceptarlos. Tras un obstáculo también hay una oportunidad de aprendizaje, para que una próxima vez no te vuelva a ocurrir algo, hacer las cosas diferentes para obtener mejores resultados, etc.

Si tú quieres alcanzar tu sueño, vas a tener que perder el miedo al fracaso y mirar el futuro con más positividad. Mientras estés enfocado en el fracaso no vas a poder enfocarte en lo que tienes que hacer para tener éxito. La clave es la perseverancia que muestran las personas que creen en su sueño. Cualquier persona que se lo proponga puede conseguir sus objetivos, siempre y cuando sean objetivos realizables, medibles y dependan de uno y no de los demás.

Encontramos muchas personas que no creen en sí mismas lo suficiente. Cuando se les presenta un obstáculo, lo interpretan enseguida como una confirmación de que no pueden conseguir su objetivo. El fracaso de su primer plan es tomado como la prueba de que todo lo que emprendan les saldrá mal. Evitan así aprender de las experiencias, para preparar mejores planes, tener en cuenta ciertos factores, y de esa forma poder progresar y lograr el éxito la próxima vez. Thomas Edison decía precisamente: “Nuestra mayor debilidad reside en rendirnos. La forma más segura de triunfar es siempre intentarlo una vez más”.

Afrontando los obstáculos salimos fortalecidos, aunque cuando uno se encuentra frente a las dificultades, lo que realmente quiere es que desaparezcan. Los desafíos que se nos presentan en la vida pueden superarnos o podemos sacar nuestro potencial y superarlos nosotros a ellos. Una frase que me parece interesante es la de Helen Keller: “No pienses en los fracasos de hoy, sino en el éxito que puede llegar mañana. Te has propuesto una tarea difícil, pero tendrás éxito si perseveras, y encontrarás dicha en la superación de obstáculos”.

En Coaching en 10 minutos Fiona Harrold nos alienta a no caer en la desesperanza ante los obstáculos o fracasos, ya que los que consiguen finalmente el éxito no lo hacen: «La clave se halla en el análisis que realizan de los motivos de su fracaso. Llegan a la conclusión de que los obstáculos están causados por aspectos que se pueden rectificar. Si el problema se halla en ellos mismos, creen en la posibilidad de llevar a cabo una transformación personal para corregir su déficit, sea cual sea».

La idea principal es que no debemos desfallecer en cuanto un plan fracase. Eso sucede a cada momento, pero muchas personas que han tenido éxito han experimentado también muchos fracasos. Si han conseguido triunfar es porque han seguido adelante gracias a su interés por alcanzar su meta, y ha sido a pesar de los obstáculos, no porque no los tuvieran. Napoleon Hill cita en Piense y Hágase Rico dos ejemplos: “James J. Hill se topó con fracasos temporales la primera vez que se propuso reunir el capital necesario para trazar un ferrocarril de Este a Oeste de Estados Unidos, pero él también convirtió el fracaso en victoria con la utilización de nuevos planes. Henry Ford conoció el fracaso temporal, no solo al principio de su carrera en el mundo del automóvil, sino después de haber estado en lo más alto del éxito. Concibió otros planes, y siguió avanzando hacia la victoria económica”.

Así que, si un plan fracasa, hay que cambiarlo por otro, y seguir esta rutina hasta conseguir el objetivo. Como dice también Napoleon Hill en dicha obra: “los que abandonan nunca ganan…, y un ganador nunca abandona.” De hecho, el éxito en la vida trata de atreverse a hacer lo que queremos hacer, a no abandonar en nuestro empeño, por miedo al fracaso o desconfianza en nuestras propias capacidades. El éxito es vivir conforme a lo que uno piensa, y actuar en consecuencia.